
Desde pequeñas, nos enseñan que hay una respuesta correcta y una incorrecta para casi todos los problemas y dilemas. A medida que crecemos, aprendemos que la vida es un poco más compleja que una simple cuestión de blanco y negro. En algunos aspectos, esto es útil, y en otros, desalentador, especialmente cuando se trata de una decisión importante.
Puede que la vida no siempre nos presente una situación en la que tengamos que elegir entre el bien y el mal, pero esto no significa que estemos solas para resolver las cosas. Dios está con nosotras en cada decisión, y su Palabra nos ofrece guía mientras buscamos seguir Su voluntad y Su camino.
El Salmo 119 describe la belleza de la Palabra de Dios y su importancia para guiar nuestras vidas. El versículo 105 nos dice que la Palabra de Dios es como una lámpara que nos ilumina y nos guía en nuestro camino por la vida.
Vivo en un barrio donde las aceras están muy bien iluminadas. Esto es muy útil, ya que estamos en la época del año en que el sol se pone temprano. Esto nos permite a mi esposo, a mi hijo y a mí salir a caminar después del trabajo. Cabe mencionar que vivimos en una zona donde los linces y los coyotes suelen merodear por la noche.
Si no tuviéramos luces durante nuestra caminata, no sabríamos si estos animales andan cerca, poniéndonos en peligro. Sin embargo, nuestro sendero está bien iluminado y podemos ver por dónde vamos y si hay algo que debamos evitar.
Esto es, en esencia, lo que Dios hace con nosotros. Nos guía para saber adónde ir y nos muestra el camino de la obediencia.
Esto no significa que vaya a iluminar todo el camino de principio a fin. Ojalá fuera así. He descubierto, en cambio, que Dios ilumina nuestro camino paso a paso. Mientras tanto, se nos pide que confiemos en Él a medida que avanzamos.
Cada paso que damos fortalece nuestra confianza en que
Él es nuestro Buen Pastor que conoce el camino.
Cuando pienso en la guía de Dios en mi vida, recuerdo el Salmo 23: “El Señor es mi pastor; nada me falta” (23:1). El salmista escribe que Dios nos guía, nos conduce y nos restaura. El versículo 4 dice: “Aun cuando debo andar por el valle más oscuro, no temo ningún peligro, porque tú estás conmigo”. La mano que guía a Dios está ahí para guiarnos a través de los valles oscuros, para protegernos de los peligros y para llevarnos a verdes prados.
La vida cristiana es una de perseverancia fiel. No se nos promete una vida recta y sin obstáculos, sino una llena de altibajos. Pero cada experiencia profundiza nuestra fe. Nos permite decir: «Esta situación puede ser nueva, pero mi Dios nunca cambia. Él fue fiel antes y será fiel ahora. Dios, ayúdame a confiar en ti. Muéstrame qué quieres que haga».
A veces, la Palabra de Dios nos da directrices claras sobre cuál sería el mejor camino, ya sea compartir el evangelio con ese amigo o rechazar casarnos con alguien con quien no estaríamos en yugo igualitario. Otras veces, usamos los principios de las Escrituras para ayudarnos a tomar decisiones, como aceptar o rechazar esa oportunidad de servicio o determinar a qué ministerio donar económicamente.
También hay ocasiones en que Dios nos da la oportunidad de elegir entre dos opciones. Sea cual sea tu elección, estarás en sintonía con Su voluntad. He visto esto suceder con oportunidades laborales, con la decisión de salir con ese chico, etc.
Dios promete estar con nosotros cuando lo buscamos al tomar decisiones. Nos da paz cuando acudimos a Él y confiamos en Él durante el proceso.
Emily Hope





