
Cuando pienso en esperar, recuerdo la espera para casarme con mi esposo, Chris. A principios del año pasado, recuerdo despertar cada mañana con una profunda emoción y anticipación por el día de nuestra boda. Ansiaba que llegara ese momento.
Disfruté cada parte de los preparativos: desde enviar las invitaciones hasta elegir el menú y disfrutar de las celebraciones. Esa época tenía un ritmo hermoso. La mayoría de las mañanas comenzaban con una carrera al aire libre, donde escuchaba música de alabanza y dedicaba tiempo a agradecer a Dios en oración. Esperaba con alegría porque sabía a quién esperaba.
El Señor ha usado esa época y la imagen divina del matrimonio para ayudarme a maravillarme ante Su amor. Esto es lo que he aprendido: esperar con alegría surge cuando conocemos a Aquel a quien esperamos. Así como sabía que había alguien que me amaba y quería estar conmigo, conozco a alguien perfecto, Jesús, quien dio Su vida para que yo pudiera ser Su esposa. Conocer a Jesús y Su amor por mí me llena de alegría mientras espero en las diferentes etapas de la vida, y, en última instancia, mientras espero Su regreso.
Para mí, esperar con sabiduría significa esperar con reverencia ante el carácter de Dios, esperar con conocimiento y fe en quién es Dios. Gracias a quién es Dios, podemos esperar en Él con confianza. Él es perfecto en amor. Es un Padre bondadoso. Busca nuestro bienestar. Nos moldea y fortalece nuestra fe y carácter a medida que confiamos en Él. Nos prepara para lo que viene.
Cuando sabemos quién tiene nuestras vidas en Sus manos —el Dios vivo que nos creó a Su imagen y nos ama más de lo que jamás podríamos imaginar— podemos confiar en que Él obra para el bien de quienes lo aman y para la gloria de Su nombre (Efesios 3:20; Romanos 8:28).
Aquí hay algunas verdades y promesas de Dios para animar nuestros corazones mientras esperamos.
- Santiago 1:5-6 afirma que Dios nos dará la sabiduría que necesitamos para esperar bien, porque Él es un dador generoso.
- Efesios 2:10 nos dice que Dios nos creó con un propósito grandioso y que tiene buenas obras preparadas específicamente para nosotros.
- Juan 14:1-4 nos recuerda que Él está preparando un lugar para nosotros y que regresará para que podamos estar con Él para siempre.
Las etapas de la vida varían, pero en última instancia, todas esperamos el regreso del Señor. La forma en que esperamos determina el significado de esta vida que Dios nos ha dado. ¿Lo honraremos buscándolo primero, usando los dones que nos ha dado y siguiendo el ejemplo de Cristo? Seamos mujeres que vivan vidas plenas de propósito y sabiduría divina.
Grace Ann Oglesby





