Cuando la Obediencia Bendice a los demás

 

Al final del tercer año de escuela, celebramos la despedida del año  con pizza. Quizás esto no suena como una novedad ya que muchos grupos de la escuela celebraban de esta manera, pero la verdad es que esta fiesta no era solo la despedida del año. Era la celebración de haber obtenido durante el año las pegatinas doradas por tener una conducta ejemplar en el salón de clases.

 

Reiterando, esto no es para nada extraño, la cuestión es que cada pegatina se le asignaba siempre al mismo estudiante, solo a uno.. Tras haber tenido dificultades de conducta durante la primera mitad del año, al alumno se le ofrecía una nueva motivación. Cuando escuchaba al maestro, trabajaba con esmero en su pupitre, era amable con sus compañeros o se comportaba en silencio al hacer fila para ir a la biblioteca, ganaba una pegatina dorada que debía pegar en una tabla. Si al final del año su tabla de pegatinas estaba completa, toda la clase ganaba una fiesta con pizza.

 

No estoy tratando de hacer un listado de pros y cons de la manera en la que la tabla de premios funcionaba. Solamente estoy recordando como me sentía en la clase del tercer año cuando participe de una fiesta con pizza, gracias a la obediencia de un compañero de clase, pero no por mi obediencia. Recuerdo lo emocionados que nos sentíamos cada vez que aparecía una nueva estrella dorada en ese cuadro. Estábamos cosechando los frutos de su buena obediencia.

 

 

La Fe Rahab trajo Bendición a Su Familia

 

Me pregunto si así se sintió la familia de Rahab al ver arder la ciudad de Jericó. Habían sido rescatados de la destrucción que cayó sobre sus vecinos, no por su propia fe y obediencia, sino por la de Rahab. Sin duda, ellos también habrían sido contados entre los desobedientes si Rahab no hubiera ayudado a los espías a escapar, atado el cordón escarlata en su ventana e invitado a los espías a entrar a su casa durante el asedio.

 

Aquí vemos cuán inseparables son la fe y la obediencia. Rahab no obedeció por obligación. Obedeció por fe (Hebreos 11:31). Había oído lo que Dios había estado haciendo por su pueblo, y creía en su poder y autoridad. Esto fue lo que la motivó a ayudar a los espías y a permanecer en la ciudad protegida únicamente por un cordón escarlata atado a su ventana.

 

La obediencia fiel y firme ante los desafíos solo puede provenir de la verdadera fe.

 

 

La Obediencia de Rahab Apuntaba a la Venida del Salvador Prometido

 

A menudo escuchamos que nuestra desobediencia, nuestra falta de fe y confianza en el buen plan y la soberanía de Dios, pueden tener consecuencias de gran alcance no solo para nosotros, sino también para quienes nos rodean. Es fácil ver cómo una palabra cruel, una mentira destructiva o el hecho de anteponer nuestros intereses de manera egoísta pueden lastimar a los demás. Pero en la historia de hoy, vemos cómo la obediencia trae bendiciones de gran alcance no solo para nosotros, sino también para quienes nos rodean.

 

Dios recompensó la obediencia de Rahab rescatando a su familia. No solo salvó a su familia inmediata, sino que los descendientes de Rahab desempeñarían un papel importante en el gran plan de salvación de Dios. Avanza un poco en tu Biblia y busca el nombre de Rahab en la genealogía que aparece en Mateo 1.

 

Rahab se casó con un israel llamado Salmón y tuvo un hijo llamado Boaz. Me imagino que Boaz debió de haber quedado profundamente impactado por el ejemplo de obediencia de su madre. Él también dio un paso de fe al casarse con una viuda pobre llamada Rut. Juntos, son los bisabuelos de un niño llamado David. Sí, ese David —el rey David—, el vencedor de gigantes y protector de ovejas, un hombre según el corazón de Dios. Estoy segura de que ya te imaginas adónde va esto.

 

Gracias a su obediencia y fe, Dios usó a Rahab para continuar el linaje de Judá, el linaje del cual nacería Su propio Hijo, quien finalmente traería la salvación a las naciones.

 

 

La Obediencia a Dios aparece Reflejada a lo Largo de las  Escrituras

 


Sin embargo, es importante recordar que la voluntad de Dios no depende de nuestra obediencia. La Palabra de Dios no regresa vacía (Isaías 55:11). Puedes creer que lo que Dios dice que sucederá se hará realidad, sin importar si somos obedientes o desobedientes.

 

Lo que me parece tan hermoso es que, a pesar de que Dios no necesita nuestra obediencia, Él decide usarla para bendecirnos a nosotros y a los demás. Lo hemos visto hacerlo muchas veces antes de maneras asombrosas. Toda la nación de Egipto y la familia de Jacob se salvaron de la hambruna gracias a la fe inquebrantable de José y a su negativa a apartarse del Señor, incluso en la cárcel. Israel fue rescatado de la esclavitud porque Moisés obedeció la orden de Dios de ir ante el faraón y exigir la liberación de su pueblo. Durante los días de la iglesia primitiva, muchos fueron sanados gracias a la fiel obediencia de los apóstoles al ir a predicar las buenas nuevas (Hechos 3:1-10; 9:33-35). Y tal vez el mejor ejemplo sea el de Cristo, por cuya obediencia muchos serán justificados (Romanos 5:19).

 

 

Nuestra Obediencia Puede Bendecir a Otros Hoy

 

La historia de Rahab es un poderoso recordatorio de cómo Dios usa la obediencia y la fe para llevar a cabo Su plan de bendecir al mundo. Dios nos llama a ser obedientes solo, no solo para nuestro beneficio sino para alcanzar y bendecir a otros.

 

Cuando elegimos confiar en el plan de Dios par anuestras vidas, respondemos en obediencia, mostramos Su luz a los que nos rodean. De manera valiente debemos proclamar que Dios es digno de toda nuestra confianza y fe en Él, de manera que los demás puedan ser guiados hacia el Único que puede salvarlos y liberarlos de sus pecados. Además, cuando otros creyentes ven nuestra obediencia, son animados a recordar que Jesús es Su Buen Pastor. Es el único que nos guía por caminos de justicia.

 

Podemos confiar que Jesús nos está guiando por verdes praderas y aguas tranquilas por medio de nuestra obediencia y ellos pueden confiar también.

 

Amigas, hoy las animo a dedicar unos minutos dando gracias a Dios por cada ejemplo de obediencia que han visto en las creyentes que las rodean y  cómo su obediencia ha fortalecido su propio camino con Cristo. Si se les viene alguien a la mente, ¡envíenle una nota rápida de agradecimiento!

 

Y luego pidan a Dios que les muestre si hay algún paso de obediencia que Él les esté pidiendo dar hoy, sabiendo que Él usará esa obediencia para Su gloria y como una bendición para ustedes y para los demás.

 

Andrea Lopez

 

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