Acuérdate de tu Mortalidad

 

Leí una publicación en Facebook que me llevo a reflexionar sobre mi propia mortalidad. Una querida amiga de la universidad había ido al médico ese día y escuchó palabras que cambiaron su perspectiva: “Tus días están contados”. Al compartir su reciente diagnóstico, nos pidió que oráramos para que supiera cómo aprovechar sabiamente el tiempo que Dios le concedería.

 

Diariamente, oro para que Dios sane y prolongue la vida de mi valiente hermana en Cristo. Ningún diagnóstico médico tiene la última palabra sobre su destino. Todos sus días —y todos los tuyos— están en las manos divinas de Dios. Sólo el Todopoderoso determina nuestro futuro y sus planes para nosotros son inquebrantables.

 

Al mirar mi calendario del próximo mes, confieso que no pude evitar pensar en cómo organizaría mi vida de manera diferente si estuviera en el lugar de mi amiga. ¿Qué pasaría si supiera que sólo me quedan unos meses de vida? Supongo que dejaría de lado muchas cosas para dedicar mi tiempo a lo más importante con vistas a la eternidad. Reconocería que pronto vería a Jesús cara a cara y cambiaría mi enfoque.

 

La verdad es que nuestros planes para mañana no están garantizados. Tú y yo debemos elegir buscar al Señor ahora y entregarnos por completo a su voluntad. Este era el sentir del humilde Moisés al escribir el Salmo 90: “Señor, sé que mi vida pasará pronto, así que te entrego todos mis días. Enséñame a vivir”.

 

Saber que nuestro tiempo es limitado nos enseña a administrar nuestra lista de tareas con mayor sabiduría. Es menos probable que desperdiciemos el precioso tiempo que sabemos que pronto se nos escapará de las manos. Así, decidimos perseguir con propósito lo que Dios valora y es menos probable que nos desviemos ante las atractivas distracciones del mundo.

 

Pedirle a Dios que nos dé un corazón dispuesto a aprender reconoce que necesitamos su ayuda para discernir dónde debemos invertir nuestro tiempo. A menudo nos dejamos llevar por emociones erráticas, pero la sabiduría de Dios nunca cambia ni varía. Nuestro Padre Celestial, que todo lo sabe, conoce nuestro corazón, comprende nuestras necesidades y tiene un plan específico para nuestro futuro. Su Palabra nos mostrará cómo discernir lo correcto con respecto a nuestro futuro y nos fortalecerá con la determinación de tomar decisiones valientes que honren Su nombre.

 

Cada mañana podemos comenzar el día reconociendo el precioso regalo que Dios nos ha concedido al permitirnos conocer a Jesús, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Nuestro Salvador encarnó la sabiduría y el poder de Dios para ejemplo nuestro, y ahora Su Espíritu de Verdad habla sabiduría a nuestros corazones y revela lo que está por venir.

 

Como simples mortales, el Señor nos ha dado un tiempo limitado, y podemos ofrecer cada segundo para glorificarlo. Vivamos con sabiduría y no ocultemos nada a nuestro Dios Eterno.

 

Lyli Dunbar

 

__________

DESAFÍO SEMANA 4 

Aparta de 30 a 60 minutos esta semana para un tiempo de quietud con Dios. Pregunta: “Señor, ¿a qué quieres que diga sí? ¿A qué debería decir no en este momento?” Luego ajusta tu agenda en consecuencia. Deja que Su sabiduría marque tu ritmo y tus prioridades.

Estudio Bíblico Relacionado

Recibe nuestras actualizaciones

Recientes