La Gracia de Dios y las Segundas Oportunidades

 

En la historia de Noé y el arca, Noé recibió la tarea de Dios de construir y llenar una enorme embarcación con su familia y un macho y una hembra de cada animal de la tierra. Para muchos de nosotros, esta es una de las primeras historias que escuchamos en la escuela dominical o la primera imagen que nuestros ojos vieron siendo bebés en la guardería. La historia del arca de Noé suele presentarse con ilustraciones de rostros sonrientes, animales felices y un hermoso arcoíris de fondo. Y aunque el gozo se refleja en las ilustraciones modernas, la razón por la que Dios mandó a Noé construir el arca es bastante sombría. 

 


El arrepentimiento de Dios

 

Leemos en Génesis 6:5-6: “El Señor vio que la maldad del ser humano se había multiplicado sobre la tierra y que toda inclinación de los pensamientos de su corazón era de continuo solamente el mal. Entonces el Señor se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.”

 

No sé qué pienses tú, pero leer que el Señor se arrepintió de haber creado al ser humano (tanto al hombre como a la mujer) y a los animales es algo difícil de comprender. ¿Qué tan perverso había llegado a ser el corazón del hombre? La Escritura dice que sus corazones eran “solamente malos todo el tiempo”, lo que significa que no había arrepentimiento, sino una desobediencia total a aquello para lo cual Dios los había creado.

 

 

El llamado de Dios a la obediencia

 

El Señor nos llama a vivir en obediencia. No porque sea un Dios severo que quiera controlarnos, sino porque es un Padre amoroso que todo lo ve, todo lo sabe y desea ver a Sus hijos desarrollarse plenamente conforme al propósito para el cual los creó. Pero, como no somos marionetas controladas por un Dios titiritero, somos libres de vivir nuestra vida de una de dos maneras. Podemos seguir las Escrituras y obedecer lo que Dios dice, llevando una vida que le glorifique a Él y que sea para nuestro bien; o podemos vivir en rebeldía contra Él, dejándonos arrastrar por el mundo y cayendo en la desobediencia.

 

En algunas traducciones, Génesis 6:6 dice: “…y le dolió en su corazón.” Esta expresión nos muestra con gran claridad cuánto ama Dios a Su pueblo y cuánto desea que obedezcamos Su Palabra, porque cuando vivimos en desobediencia, Él se entristece profundamente. Él sabe lo que es mejor para nosotros; sin embargo, las Escrituras están llenas de generaciones de personas que pensaron saber mejor que Dios lo que realmente les convenía.

 

 

La gran gracia de Dios

 

¿Acaso no somos iguales? Es fácil leer las historias de las Escrituras y pensar: ”¿En qué estaban pensando estas personas?”  Sin embargo, la realidad es que los creyentes de hoy actuamos de la misma manera. Cuando mentimos, engañamos, robamos, codiciamos, entre otros pecados, estamos desobedeciendo voluntariamente al Señor. Tristemente, esto es algo que hacemos todos los días.

 

Pero la diferencia entre las personas de la antigüedad que aparecen en la Biblia y nosotros, como seguidores de Cristo en la actualidad, es que Dios estableció en Su Palabra que nunca más volvería a inundar la tierra para destruir lo que Él creó (Génesis 9:11). Él nos da una oportunidad tras otra para arrepentirnos de nuestros pecados, avanzar en obediencia a Su Palabra y vivir una vida que refleje Su gracia. Gracias a la muerte y resurrección de Su Hijo, Jesucristo, podemos conocerle y tener una relación con Él.

 

¿Cómo estás viviendo tu vida, amiga? ¿Estás viviendo en desobediencia al Señor? Si esa es tu realidad hoy, Dios desea tu obediencia. Él te ama y sabe lo que es mejor para ti. Búscalo hoy. Abre Su Palabra. Oro para que puedas reflexionar sobre el maravilloso regalo de gracia que representa el hecho de que Él nunca volverá a inundar la tierra. A todos se nos ha dado una segunda oportunidad para apartarnos de nuestros malos caminos de pecado y venir a Él por medio de la fe en Jesucristo. Él nos llama a través de Su Palabra. ¿Responderás a Su llamado?

 

Haley Perry

 

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