Dios No Ha Terminado

 

Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Nehemías 1:11

 

En los deportes, los equipos profesionales a menudo pasan por lo que comúnmente se denomina “un período de reconstrucción”; suele seguir a una serie de temporadas perdidas, cuando los equipos reemplazan a jugadores veteranos por jugadores más jóvenes e inexpertos con la esperanza de que algun dia se conviertan en alguien mejor de lo esperado. Es un proceso lento que usualmente incluye más derrotas durante un tiempo, hasta que los jugadores hayan madurado y demostrado su valía.

 

La vida actualmente parece una temporada de reconstrucción.  Los trabajadores veteranos en el trabajo son movidos a nuevas cosas, dejando la brecha y responsabilidades adicionales  mientras buscamos sustitutos que puedan ayudarnos a avanzar hacia algo mejor de lo que podíamos esperar. En casa, la vida con una hija preadolescente significa enfrentarse a la pérdida de la pequeña niña a la que estábamos acostumbradas y que rápidamente está siendo reemplazada por una joven mujer, llena de creatividad, humor, bondad y unas que otras miradas de desagrado. Mientras tratamos de descifrar nuestra nueva normalidad de criarla para que sea una mujer que ama a Dios grandemente, ella está tratando de navegar con grandes emociones, amistades, y muchas nuevas experiencias.

 

Frecuentemente me encuentro siendo increíblemente impaciente en temporadas como esta, que saca a relucir mi personalidad de Tipo  A, de encontrar una mejor personalidad, Empiezo a planear. Tengo agendas, listas de cosas por hacer, expectativas acerca de lo que podría pasar y de cuándo esta reconstrucción debería de terminar. Compro libros para tratar de aprender más. Escucho audios para no sentirme tan sola. Busco formas de reconstruir sistemas y planes para hacer las transiciones menos dolorosas y  más eficaces.  Y de repente me sorprendo  cuando resulta inefectiva.

 

Nuestra lectura de Nehemias de hoy nos lleva de regreso al comienzo de nuestro estudio, y nos da una hermosa imagen acerca de cómo una temporada de reconstrucción debería realmente empezar: con la oración.

 

Cuando Nehemias se entera que las puertas de Jerusalén habían sido quemadas y la muralla derribada, su reacción no es tomar el asunto por su propias manos, ni siquiera aprovechar su posición como copero del rey.   Ante la devastadora noticia, Nehemias se lamenta, ayuna y ora. Como un hombre de fe, Nehemias sabe que ninguno de sus planes tendrá éxito a menos  que se alineen con la voluntad de Dios, así que primero acude ante Dios en oración. La oración no es su último recurso, es su prioridad.

 

El pasaje que leemos hoy viene al final de una prolongada oración de Nehemias que nos da un hermoso ejemplo de cómo y qué orar cuando estemos enfrentando nuestra temporada de reconstrucción.  Si estás familiarizada con el modelo de oración ACAS, la oracion de Nehemias realmente la sigue bien:

 

Adoración: Nehemias empieza su oración honrando a Dios con palabras cariñosas y edificantes que reconocen el carácter de Dios y Su naturaleza de cumplir con Sus promesas.

 

Confesión: Antes de pedir a Dios por algo, Nehemias confiesa no solo sus pecados, sino todos los pecados de todos los israelitas, arrepintiéndose y recordando a Dios Su promesa de perdonarlos.

 

Agradecimiento: Esto no es tan obvio, pero al recordar quién es Dios, lo que Él ha hecho, y   las promesas que ha hecho, Nehemias está orando con una actitud de gratitud.

 

Súplica: No es sino hasta el final de su oración que Nehemias pide algo -en este caso, éxito y compasión mientras Nehemias habla con el rey acerca del proyecto de reconstrucción.

 

Uno de nuestros valores centrales en la obra es que valoramos los planes de Dios más que nuestros planes. Cuando priorizamos la comunicación con Dios sobre nuestros planes, Dios  puede usar los dones que nos ha dado para hacer más en esas temporadas de reconstrucción de lo que nosotros pudiéramos pedir o imaginar.  En nuestras fuerzas podremos ver algún éxito, pero con Dios, todas las cosas son posibles.

 

Dios aún no ha terminado de restaurar y reconstruir a Su pueblo. Como Nehemias, tu fiel liderazgo refleja el fiel y confiable liderazgo de Dios. Y Él estará contigo, en cada paso del camino.

 

 Crystal

 

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Estamos super emocionadas de anunciar nuestro próximo estudio, “La Armadura de Dios” ,que comienza el 2 de octubre, ordena tu guía y prepárate a pasar las próximas seis semanas aprendiendo y profundizando en las Escrituras, junto a la comunidad Ama a Dios Grandemente.

 

¿Estás cansada de sentirte abrumada y derrotada por las batallas que se libran en tu vida? ¿Sientes que tu mente, tus emociones, tu salud, tu familia o tus amigos están continuamente bajo ataque?

 

No eres la única que se siente así. Desde el comienzo del Antiguo Testamento hasta el final del Nuevo Testamento, la Biblia habla de una guerra invisible que se libra a nuestro alrededor, todo el día, todos los días.

 

“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.” – Efesios 6:12

 

 

 

El enemigo puede estar observándote y maquinando formas de atacarte a ti y a tus seres queridos, pero tú no te encuentras indefensa en esta épica batalla. Debido a Su amor, Dios te ha equipado con las armas que necesitas para luchar y ganar tus batallas. Y no tienes que luchar sola. Dios te ha dado la armadura que necesitas para esta gran batalla; solo necesitas aprender a usarla. A través de este estudio bíblico de seis semanas, comprenderás la protección espiritual y el gran poder que tienes a tu disposición como una persona creyente en Jesucristo.

 

Así que, si eres una creyente nueva o has estado caminando con el Señor durante muchos años, este estudio profundizará tu comprensión de la armadura de Dios y te ayudará a vivir con más confianza en el poder y la protección de nuestro Señor.

 


Prepárate, querida hermana, es hora de defenderse.

 

Nos vemos el 2 de Octubre!!!!

 

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