
¿Alguna vez has tenido que esperar por un viaje importante con ilusión? El año pasado, el director de mi equipo de trabajo planeó un viaje sorpresa de un día para nuestro equipo de treinta personas. Sabíamos muy pocos detalles del viaje de antemano. Lo que sí sabíamos es que volaríamos en avión, necesitaríamos zapatos cómodos y que haría más calor de lo normal. El día del viaje, nos pidieron que llegáramos a nuestro punto de encuentro a las 4:30 a. m. ¡Tremenda ilusión!
Durante todo el verano, mis compañeros y yo nos devanamos los sesos intentando averiguar qué nos tenían planeado. ¿Iríamos de excursión a las montañas de Colorado? ¿Recorreríamos museos en Washington D. C.? ¿Pasaríamos un rato relajándonos en una playa de California? La ilusión nos consumía y nos hacía explorar todas las ideas imaginables.
De una manera mucho más extravagante, Génesis 3:15 revela la mayor anticipación de toda la Escritura. Al comienzo de Génesis 3, la serpiente se presenta como una criatura astuta. Desde el principio, cuestiona los límites que Dios ha dado al hombre y a la mujer, y los engaña para que pequen. En cuanto Adán y Eva comen del árbol, se les abren los ojos y se dan cuenta de que están desnudos y avergonzados. Dios los llama a salir de su escondite y les habla de las consecuencias del pecado. Dios habla directamente a la serpiente, diciéndole que creará contienda entre ella y la humanidad. También dice que la descendencia de Eva «herirá a la serpiente en la cabeza, y la serpiente la herirá en el talón». Como creyentes con acceso a toda la Escritura, sabemos que esta afirmación señala claramente a Jesús como el que aplasta a la serpiente.
Génesis 3:15 se conoce como el «protoevangelio» o «primer evangelio». Este versículo es la primera promesa Mesiánica de un Salvador que aplastaría a la serpiente de una vez por todas. Lo hermoso de este pasaje de las Escrituras es que Dios no solo mira a Adán y Eva para castigarlos por sus decisiones pecaminosas; los mira con amor y les revela Su plan final de salvación. Dios claramente les impone límites que ellos ignoran voluntariamente. Y como Dios es santo, sus acciones tienen consecuencias. Si la historia se detuviera aquí, sería una tragedia. Pero en Génesis 3:15, Dios promete redención para Su pueblo. Este aplastador de serpientes no sólo lucharía contra Satanás; lo aplastaría.
Y eso es exactamente lo que hizo Jesús. Jesús vino a la tierra, vivió una vida perfecta, sufrió una muerte terrible y resucitó de la tumba, venciendo el pecado y la muerte de una vez por todas. La resurrección de Cristo de la tumba prueba Su deidad como Hijo de Dios. El hombre, cuyo pecado lo separa de Dios, ahora tiene una manera de tener una relación con Él. Jesús cierra la brecha. Y si creemos en Él como nuestro Salvador, tenemos el mejor regalo jamás dado: la libertad del pecado y la eternidad con Dios.
¿Recuerdan mi anécdota laboral de gran anticipación? Bueno, la sorpresa fue mayor y mejor de lo que esperábamos. Nuestro director había planeado un viaje de un día a la ciudad de Nueva York para nuestro equipo, y lo pasamos de maravilla. A lo largo del Antiguo Testamento, el pueblo de Dios esperaba con gran anticipación la llegada del aplastador de serpientes. Hoy, tenemos el privilegio de saber que Jesús ha cumplido Génesis 3:15 de una manera mayor y mejor de lo que nadie podría haber esperado.
Sin embargo, seguimos esperando con ilusión la venida de Jesús. Dios ha prometido que un día el pecado desaparecerá y nos encontraremos cara a cara con Jesús para vivir con él para siempre. El amor de Dios nos ha rescatado en Cristo y nos ha prometido un hogar eterno donde moraremos con él para siempre.
Jayci Williams





