Enseñé durante 10 años el grado 5 de la escuela primaria, en la misma aula y las mismas clases durante ese tiempo. Es fácil deducir que me era cómodo hacer lo mismo por tanto tiempo, incluso imaginar que era tan conocido el curriculum que lo podría enseñar con mis ojos cerrados.
Me encantaba enseñar quinto grado, pero al llegar a los diez años de docencia, algo en mí me hizo replantearme la trayectoria de mi carrera como maestra. Tenía dos opciones. Seguir enseñando en la escuela que me encantaba y convertirme en una maestra que llevaba veinte años o más enseñando allí, o podía irme y cambiar completamente a otra escuela y otro nivel de grado. Elegí la segunda opción.
Dios abrió la puerta para que enseñara en la escuela secundaria. Alerta de spoiler. Dejar atrás mi amada escuela primaria y enseñar a los de la escuela secundaria trajo muchas lágrimas y un pensamiento constante.¿porque Dios puso esto en mi corazón y abrió esta puerta?. !Soy tan desdichada¡.”
Contexto Historico del Libro de Éxodo
El Éxodo comienza como la historia de un pueblo que vivía en Egipto y que confiaba en el Señor e hizo lo que Él les pidió: ser fructíferos y multiplicarse. Creían en ello tan profundamente que las Escrituras dicen: «Se multiplicaron y se hicieron muy fuertes, de modo que la tierra se llenó de ellos» (Éxodo 1:7).
Una de las razones de su fuerza y prosperidad se atribuye a un hombre llamado José. José era uno de los hijos de Jacob, descendiente de Abraham. A través de una serie de pruebas en la vida de José, Dios lo elevó a ser el segundo al mando de la nación de Egipto. Cuando una hambruna azotó la tierra de Canaán, los hermanos de José y su padre llegaron a Egipto en busca de comida. La posición de José le permitió proteger a su familia, que se convertiría en la nación de Israel.
Aunque el libro del Génesis termina con una nota de esperanza, la historia del Éxodo da un giro. Un nuevo rey llega al poder en Egipto que no conocía a José y no tenía compasión por el pueblo de José (Éxodo 1:8).
Cuestionando a Dios en la Adversidad
De repente, los israelitas se convierten en enemigos, y el nuevo faraón de Egipto los reduce a la esclavitud. Pero, ¿qué hay de la promesa que Dios le hizo a Abraham en Génesis 12:2-3, donde el Señor le dijo: «Haré de ti una gran nación, y te bendeciré, engrandeceré tu nombre, para que seas ejemplo de la bendición divina. Bendeciré a los que te bendigan, pero maldeciré a los que te menosprecien, para que todas las familias de la tierra sean bendecidas a través de ti».
Los Israelitas siguieron al Señor a esta tierra. Y después de una temporada de mucho crecimiento y abundancia, estaban siendo sometidos a algo que no se esperaban.Entonces comenzaron a cuestionar la bondad y la Soberanía de Dios.
¿No es eso exactamente lo que hace el enemigo? Satanás quiere que todos los creyentes se vuelvan contra el Señor en el momento en que perdemos nuestra comodidad. Quiere que dudemos de todas las temporadas de abundancia y bondad que el Señor nos ha dado en aquellos momentos en que sentimos que Él nos ha dado la espalda. Pero no podemos alabarlo solo en la cima de la montaña y renegar de Él en los valles.
El pueblo de Israel tenía la opción de seguir confiando en el Señor y en su carácter comprobado, o volverse contra Él cuando veían que su situación empeoraba.
Confiando en Dios en Medio de las Dificultades
Enseñé un año en la preparatoria y fue el año más difícil de mi carrera. A menudo me preguntaba: «Señor, ¿he malinterpretado las señales que me indicaban que dejara la enseñanza primaria?». Por la gracia de Dios, pude dar un paso atrás y ver el panorama general de cómo Dios me estaba utilizando con esos estudiantes de preparatoria.
Podría haberme puesto del lado del enemigo y haber considerado a Dios cruel y confuso. Incluso durante los días, semanas y meses difíciles, Dios me permitió vislumbrar continuamente su obra, lo que me mantuvo en los pasillos de la escuela secundaria amando a esos estudiantes.
El libro del Éxodo, y toda la Biblia, está lleno de historias del pueblo de Dios que confía en Él en la abundancia y luego se vuelve hacia las comodidades mundanas cuando sienten que no está «actuando» como ellos quieren. Lastimosamente eso también nos pasa a nosotras.
Mi oración es que al leer esto puedas dar un paso atrás y recordar todas las formas y épocas en las que Dios te ha provisto de manera abundante. Él ha demostrado a lo largo de la historia de la humanidad, y en nuestras propias vidas, que cuando llegan épocas difíciles (porque llegarán, para todos nosotros, varias veces a lo largo de nuestra vida), podemos mirar hacia Él como nuestro Dios amoroso, soberano y digno de confianza.
Haley Perry
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