Fe Inquebrantable

 

Moisés y Aarón hicieron tal como el Señor les había mandado. Moisés alzó su vara en presencia del faraón y sus funcionarios. Golpeó las aguas del Nilo, y toda el agua se convirtió en sangre.

 

El Salmo 145:3 nos dice: «Grande es el Señor y ciertamente digno de alabanza. Su grandeza es insondable». Cuando leo sobre las diez plagas que Dios envió a Egipto para llamar la atención del faraón, me resulta un tanto surrealista. Parece sacado de una novela fantástica. ¡Solo nosotros sabemos que estos relatos son reales!

 

El agua se convirtió en sangre, ranas, piojos, moscas, langostas invadieron la tierra en enjambres, el ganado enfermó, hubo úlceras incurables, granizo, oscuridad e incluso la muerte. Dios estaba haciendo gala de Su poder omnipotente. Demostró que tiene en Sus manos el poder sobre toda la humanidad, sobre cada aspecto de la naturaleza y sobre todo ser viviente.

 

Quizás el autor del Salmo 77 tenía en mente estas grandes obras de Dios cuando escribió: «Tú eres el Dios que hace maravillas; has revelado tu poder entre las naciones».

 

Fe Auténtica 


Además de las diez plagas, Dios también realizó, a través de Moisés y Aarón, varias otras señales y prodigios. Cuando Aarón arrojó su vara al suelo frente al faraón y sus funcionarios, ¡se convirtió en una serpiente! Ciertamente, estos fueron milagros, la manifestación misma del poder de Dios, pero el faraón no creyó. Algunas personas hoy piensan que si Dios hiciera más milagros, más gente creería. Pero creo que esta historia del Antiguo Testamento sobre la obstinación del faraón demuestra lo contrario.

 

Como ven, la fe auténtica se origina en algo mucho más profundo que ver a Dios obrar milagros. A lo largo de la Biblia, Dios usó milagros para demostrar Su poder supremo. Sin embargo, a veces incluso Sus milagros son superados por el orgullo del corazón humano. A veces pensamos que sabemos más que Dios. Apelamos a nuestra propia razón y encontramos una causa natural u otra fuente de donde provino el milagro. 

 

 

La Fe es un Asunto del Corazón 

 

En Éxodo 7:22-23, leemos acerca del faraón: «Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus artes secretas, y el corazón del faraón se endureció, y se negó a escuchar a Moisés y a Aarón, tal como el Señor lo había predicho. Entonces el faraón se volvió y entró en su casa. No les prestó atención». ¡Increíble! ¡Todos estos sucesos sobrenaturales ocurriendo ante sus ojos, y aun así no los tomó en serio!

 

Hebreos 11:1 nos dice: «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Así que la fe es realmente una cuestión del corazón, no de los milagros que vemos o no vemos. Y cualquier corazón humano puede reconocer y creer que Dios es quien dice ser por medio de la fe. Quiero compartir con ustedes la letra de una de mis canciones favoritas de mi adolescencia.

 

Con el tiempo, lo veremos venir, pero hasta entonces, seguiremos trabajando duro, buscando el rostro que solo la fe puede ver; Oro con la esperanza de un futuro, pero vivo en el horno de fuego aquí y ahora y clamo: Señor, líbrame, pero si nunca veo un milagro, si nunca veo a los muertos resucitar, si nunca veo venir el reino, No dejaré de creer así nunca vea un milagro. Morgan Cryar

 

 

Que Dios nos conceda esta semana la fe para creer que Él es quien dice ser. Que nos ayude a caminar por fe y no por vista. Cuando nos sintamos orgullosas, que Él, con Su gracia, nos revele nuestro orgullo y nos restaure para que podamos actuar con justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con nuestro Dios.

 

Krista Taylor

 

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