El descanso Sabático para el Pueblo de Dios

 

 

¿Alguna vez has estado tan ocupada que te has sentido totalmente abrumada? Puede ser por la fiesta de cumpleaños de tu hijo, la llegada de invitados, un proyecto en el trabajo o cualquier cosa que te llene la mente de estrés y te someta a una enorme presión de tiempo. Piensas que, una vez que esto termine, todo se calmará. Pero a menudo vamos corriendo de una actividad a otra, intentando hacerlo todo y estar al día con todo. Podemos sentir que nos ahogamos en las listas de tareas pendientes. Ir a la iglesia a veces puede parecer otra tarea más que añadir a la lista de cosas por hacer. Pero eso no es lo que Dios quiere para nosotras. Dios quiere abrirnos los ojos a mucho más.

 

 

El Modelo de Descanso de Dios 

En Génesis 1, vemos a Dios creando. Cada día termina con una frase similar: “Y fue la tarde y fue la mañana”, que marca el final de cada jornada. Pero en el séptimo día, esto no es lo que escribió el autor del Génesis. Génesis 2:2-3 dice: “Al séptimo día Dios terminó la obra que había estado realizando, y en el séptimo día cesó de toda la obra que había estado realizando. Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él cesó de toda la obra que había estado haciendo en la creación”.

Dios cesó Su trabajo y nos dio un patrón para seguir,  Dios no estaba cansado o abrumado. Él  se tomó  un día para apreciar Su creación y renovarse.  Antes de la caída, Adan y Eva eran capaces de disfrutar caminar con Dios. Su trabajo era fácil, y la comunión entre ellos y con Dios era plena. Experimentaban la plenitud y la integridad. Esto se rompió cuando Adán y Eva desobedecieron a Él, al desear ser iguales a Él. Desde la caída, toda la historia de la Biblia es el gran plan de salvación de Dios para restaurarnos al descanso eterno con Él en el nuevo cielo y la nueva tierra.

 

 

El Llamado de Dios al Descanso

Como parte de ese plan, Dios concede a los israelitas, Su pueblo elegido, el regalo del sábado. El sábado es un día para descansar del trabajo. Esto es algo de lo que carecían cuando eran esclavos en Egipto. Esta es una de las razones del descanso sabático (Deuteronomio 5:15).

En Éxodo 31:12-17, descubrimos muchas cosas sobre el sábado para los israelitas.  En primer lugar, Dios lo considera una señal entre Él y Su pueblo. Descansar el sábado ayuda al pueblo de Dios a confiar en Él y a recordar su alianza con ellos. En segundo lugar, el sábado se describe como santo, tal y como se menciona en Génesis 2:3. Se distingue de los otros seis días en los que hay que trabajar. El séptimo día debe ser de descanso, tanto físico como espiritual.

Por último, este ritmo de vida debía transmitirse de generación en generación. Esto no es solo para los israelitas que vagan por el desierto. Cuando entren en la Tierra Prometida, Dios les dará un anticipo del descanso eterno que está por venir.

 

 

La Bendición de Dios del Descanso

Así pues, el sábado es un regalo que Dios ha concedido a Su pueblo. Pero, como ocurre con todos los buenos regalos, las personas pecadoras pueden tergiversarlos y corromperlos. En la época de Jesús, los líderes religiosos habían añadido cientos de leyes para asegurarse de que la gente no trabajara en sábado.

Algunos de los líderes religiosos cuestionan a Jesús porque sus discípulos no guardaban el sábado correctamente. En respuesta, Jesús dice: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor incluso del sábado” (Marcos 2:27-28).

Aunque ya no estamos sujetas a las leyes del Antiguo Pacto, incluido el sábado, seguimos viendo que los principios y las bendiciones del descanso sabático siguen vigentes hoy en día para nosotras, como creyentes del Nuevo Pacto. Jesús nos invita a acudir a Él, a unirnos a Él y a encontrar descanso para nuestras almas (Mateo 11:28-30). Cuando nos tomamos tiempo para descansar, experimentamos muchos beneficios.

  • Cuando dedicamos un día a la semana al descanso, demostramos con nuestras acciones que no tenemos el control. Alabaremos a Aquel que tiene el control de todos nuestros días. Recordaremos Su poder en la creación y Su alianza con nosotras en Cristo, que nos da la esperanza segura del descanso eterno con Él para siempre.

 

  • Cuando dedicamos un día a la semana al descanso, reservamos tiempo para reconocer que Dios es santo. Le honramos sabiendo que Él nos santifica mediante la fe en Jesús. Esto nos permite vivir de manera diferente en este mundo.

 

  • Cuando dedicamos un día a la semana al descanso, reconocemos que Dios es nuestro proveedor. Nuestra esperanza no está en nuestras riquezas, sino en Dios (1 Timoteo 6:17-19).

 

  • Cuando dedicamos un día a la semana al descanso, transmitimos a las generaciones que nos siguen la verdad acerca de Dios y del descanso eterno que Él ofrece.

 

  • Cuando dedicamos un día a la semana al descanso, nos renovamos, somos capaces de afrontar los retos de la semana que tenemos por delante y nos fortalecemos en la verdad acerca de Dios y de todo lo que Él ha hecho, está haciendo y hará.

 

 

Desde la resurrección, el pueblo de Dios se ha reunido los domingos. Siempre que sea posible, deberíamos guardar nuestro día de descanso el domingo. Esto nos ayuda a centrarnos en Dios, quien nos concede nuestro descanso sabático.

Aunque estos descansos semanales interrumpen nuestras ajetreadas jornadas, son un anticipo de la belleza del descanso eterno y pleno que nos espera en el nuevo cielo y la nueva tierra. Hasta entonces, Dios nos ha concedido este regalo. Aprovechemoslo.

Julie McIlhatton

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