Predicando la Paz

 

Mi esposo tiene el hábito de dejar su celular en el auto y perder un montón de llamadas importantes. Recientemente durante un viaje, de hecho agradecí que sea olvidadizo porque evitamos la llamada de una persona furiosa. Después de pararnos para comer, volvimos al auto y sacudimos nuestras cabezas mientras oíamos ese mensaje de voz lleno de condenación. Me entristecí mucho al saber que alguien que amábamos tanto podía estar tan lleno de odio. 

 

Nuestro viaje pacífico se estaba desviando a un abismo lleno de desesperación, por lo que nos detuvimos a orar y a pedir ayuda a Dios para dejar de lado nuestra exaltación y poder responder a nuestro ser querido con gracia. Sólo Jesús puede restaurar la paz interior  que este mundo busca robar. 

 

El enemigo de nuestras almas trabaja muy duro para lograr que nos odiemos unos a otros. Nuestro adversario ama crear divisiones entre nosotros y nos enfurezcamos unos con otros. Si somos conscientes de sus estrategias para crear conflictos, podemos armarnos con la paz de Dios y traer entonces la reconciliación. 

 

 Cada vez que me siento atacada por las palabras o acciones de alguien más, me reconforta recordar cuánta hostilidad enfrentó Jesús durante Su ministerio terrenal. Nuestro Salvador fue incomprendido,acusado falsamente y humillado. Jesús entendió que Su llamado era más grande y no tambaleó. Él vino a morir por los pecadores, y Su sacrificio en la cruz hace que nuestra paz sea posible.    

 

Imagina a Jesús con los brazos extendidos y esforzándose por respirar en aquella cruz.él fue golpeado y masacrado para traerte a ti una paz inquebrantable. Cualquier barrera interpuesta entre ti y la paz de Dios fue derribada el día en que miraste a Jesús y pusiste tu fe en Él para perdón de tus pecados. No importa qué tanto hayas pecado, puedes mirar a Jesús justo ahora y arrepentirte de tu pasado y ser hecha nueva. El Cristo resucitado que vive en ti guardará tu paz mientras confías en Él. 


Jesús vino a traer paz tanto a los orgullosos como a los solitarios. Nadie está tan lejos de Su amor. Él incansablemente persigue a aquellos a los que el mundo rechaza,y los acerca e invita a Su gracia.Cada alma que se rinde a Jesús es bienvenida a Su familia y recibe Su paz. La única barrera que está en medio de ti y la paz es tu incredulidad.

 

Cuando confiamos en Cristo, somos transformadas en nuevas criaturas unidas bajo la bandera de la fe. El odio y el miedo ya no gobiernan nuestros pensamientos. Estamos llenas de Su paz y guiadas por Su amor sacrificial. Aún si el mundo a nuestro alrededor está lleno de conflicto, podemos cambiar la inquietud con tranquilidad a medida que experimentamos la presencia del Príncipe de Paz.  

 

 La sangre de Jesús preparó el camino no sólo para que tuviéramos paz con Dios, sino también para que extendamos Su paz hacia los demás. En vez de ver a las personas enojadas como nuestros enemigos, podemos seguir el ejemplo de Jesús y predicar paz a aquellos que siguen perdidos en la oscuridad del pecado. Podemos apuntarlos hacia Jesús y decirles de las Buenas Nuevas de salvación. 

 

 En un mundo lleno de odio, estamos aquí para proclamar que Jesús es nuestra paz. Recuerda, las personas enojadas que encontrarás están alejadas del Señor y necesitan desesperadamente del perdón de Dios. Que Dios nos ayude a responder con el mensaje correcto y ayudarlos a acercarse a Él. 

 

Lyli  

 

 

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